Cerámicas Grof

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Tierras

Tras retornar de España, Carolina se propuso el desafío de crear desde el lugar propio, buscando un origen para proponer en el presente. La mirada se centró en la materia prima no procesada, en su potencial alejado del estándar que provee la industria. A esta búsqueda nos hemos sumado muchas.

Habitamos las montañas. Decidimos recorrer este territorio, reconocer su riqueza geológica, recolectar tierras y permitir que estas nos sorprendan en cada formulación cerámica. Esta es la motivación de esta exploración. En ella, los contenedores de gres son una forma al servicio de la investigación del material que se expresa en las superficies. El uso de materiales se aplica tanto a las pastas como a las cubiertas cerámicas y, así, permiten que estas actúen como un contenedor de identidad.

Huellas

La cerámica puede sobrevivir milenios y hablarnos del origen de nuestras culturas, de nuestros inicios. Las huellas de la humanidad son contenidas por esta materia básica, elemental.

Junto a objetos figurativos, alrededor del mundo, personas han creado y siguen creando objetos de barro para contener, recolectar, almacenar, cocinar, cuidar.

En esta exploración Carolina se ha conectado con la noción más rudimentaria del material. Desde una propuesta contemporánea, ha creado formas que han existido siempre, tan solo con el contacto de sus manos en el barro.

En un juego entre el interior y el exterior, en tamaños grandes y chicos, ha volcado su mirada a lo cercano de estos objetos, a la experiencia infantil de jugar con el barro. El pellizco permite estar próximo a la tierra. La persona modela la arcilla, y esta modela a la persona.

Queriendo que la materia sugiera su naturaleza, Carolina ha enriquecido sus pastas, con mezclas recicladas del Taller y áridos recolectados, para dar un acento, condimentar con elementos de su territorio. El tratamiento superficial es una capa de esmalte fina que acompaña de manera suave para enaltecer la pasta y el pellizco.

Piedras

Encontramos piedras en nuestras expediciones por los cerros, en nuestras playas. Las hay de distintos tamaños y colores. Si uno se detiene a observarlas, lo aparentemente plano está lleno de variaciones, de materiales aglomerados, colores y tesoros. La arcilla proviene de las rocas. Con el fuego, la cerámica pareciera querer volver a ser roca. Esta exploración ha querido ser un reconocimiento a nuestro entorno mineral, en diálogo con la línea Tierras. Ha ido más allá de lo utilitario, volcándose en investigación técnica y estética. Por medio de placas y el uso de piedras como moldes, se ha logrado un soporte para experimentar con el potencial de los materiales que recolectamos del entorno: arenas, cenizas, arcillas, entre otros. Carolina usa estos materiales como ingredientes de sus recetas de pastas y esmaltes, para que una vez abiertos los hornos, cada pieza nos sorprenda en la capacidad de sus superficies de emular a su referente natural

La Feria

Esta exploración se relaciona con Vestigios. Surge de las visitas semanales de Carolina a la feria de Arrieta, para llevar comida a su hogar. Las ferias libres son parte de nuestro entorno cotidiano urbano. Son un espacio de riqueza social que marca el ritmo de la ciudad. Trae a ella los productos de nuestros campos y de lugares más lejanos. En ella las culturas conviven. A ella recurrimos para alimentarnos.

Esta línea creativa busca guardar la delicadeza de los frutos en objetos a veces utilitarios, a veces inútiles, pero que valoran estéticamente sus formas. La investigación nos ha llevado a pensar en las cerámicas fitomorfas de pueblos prehispánicos.

La matricería en yeso y la colada de porcelana han estado al servicio de preservar y resaltar la impronta del original. En el acabado de las piezas Carolina ha jugado con los colores y el efecto sobre ellos de las cocciones de atmósferas reductoras y oxidantes.

Con el tiempo la investigación creativa nos ha llevado por distintas rutas: probar el crecer en dimensiones utilizando porcelana y gres; trabajar las superficies con blanco para poner la atención en la forma; crear volúmenes a partir de conexiones. Todas búsquedas en proceso, a la que se suma la exploración de esmaltes que remitan a los colores de la feria.

Vestigios

El paso del tiempo es inevitable. Transcurre ante nuestros ojos en el día a día, en nuestros caminos cotidianos, recurrentes. La Carola vio cómo sus guaguas crecían al lavar su ropa, al vestirlas. El paso de las estaciones se expresa en semillas, hojas y flores que recogemos de nuestro entorno. Conchitas o esqueletos encontrados en nuestros paseos nos hablan de la vida y muerte. El paso del tiempo deja sus huellas. Y la cerámica es capaz de contenerlo. Esta exploración es un intento por inmortalizar un momento.

¿Cómo parar el tiempo? La curiosidad se ha expresado en innumerables pruebas técnicas con pasta colada de porcelana y papel para contener el tiempo que la nostalgia no quiere dejar. Sirve la matricería. Pero también es necesario recurrir a “moldes perdidos”, única copia que sobrevive al quemar lo orgánico. La aplicación del color, tenue, es un intento por hablar de las estaciones. El blanco predomina, en cuanto señal de muerte que es parte de la vida.